
El Ministerio de Cultura se ha puesto desde hace unos días manos a la obra en una campaña (cercana a los 3 millones de euros) de sensibilización
contra la piratería musical y audiovisual. Bueno, está bien que todo lo que sea delito se persiga y se conciencie a la gente para que no se produzca, más si cabe si por ello se cierran empresas y se pierden puestos de trabajo.
Dentro de su campaña, el Ministerio insta a los consumidores de música y cine que no la obtengan por medios ilícitos, que compren los discos originales y acudan a las salas de cine y a los videoclubs. Para empezar, habría que llamar a las cosas por su nombre. “Lo que es ilegal es ilegal y además está prohibido”, entonces ¿Para qué concienciarse?... se aplica la ley y punto. Actualmente el “top manta” es ilegal a todos los niveles y se está actuando en consecuencia, nada que objetar. Pero si dentro de esa ilegalidad se está recordando que bajarse música por Internet es un delito o está prohibido,
eso es totalmente falso. No nos llevemos a engaño: Para empezar, los programas P2P son legales y todos los que adquieran copias e intercambio de ficheros a través de ellos sin ánimo de lucro tampoco están vulnerando ninguna ley. Incluso si alguien se hace una copia de un original para su uso privado sin ánimo de lucro tampoco está cometiendo delito alguno, o sea que de piratería e ilegalidad, en este caso, nada de nada.
Por el mensaje que se transmite en esta campaña de concienciación, parecería que le estamos robando dinero a los autores, pero no se recuerda que se está pagando un canon por cada producto audiovisual que nos obliga a desembolsar una cantidad considerable en cada reproductor de música o video o en cada CD o DVD virgen, incluso si la copia que hacemos es de nuestra propiedad, para uso particular, luego… habría que mirar qué es lo que está siendo ilegal.
También se nos recuerda que con ello se está perjudicando la buena marcha del cine y la música y en definitiva de la cultura y de los autores de la misma, pero no se dice que la cultura (que no solo no deja de consumirse, sino que se extiende cada vez más) se sigue gravando con más y más impuestos, las salas de cine suben sus desorbitados precios y los discos se ponen por las nubes mientras los músicos y autores siguen percibiendo las migajas del pastel.
La solución, a mi modo de ver, no pasa por decir que es legal o no o quienes son los buenos y los malos, sino por reconducir el mundo de la música y el cine, hacia donde tiene que ir, por el camino que se va configurando en este mundo que avanza tan deprisa, adaptándolo a los medios y las nuevas tecnologías. La cultura está más cerca de la gente que nunca y si hay que pagar por ella, supongo que hay muchas maneras de hacerlo, de modo que no suponga un desembolso desorbitado para los que la consumen, que sea de fácil acceso para todos, sin quebrantar ninguna ley y que los que crearon la obra perciban en justa medida lo que les corresponde. Todos saldremos ganando.
Páginas a tener en cuenta:
No soy pirataTodos contra el canonLa tarta del CDDerecho de copia privadaPor favor, pirateen mis canciones