
Yo no sé si es cosa mía, pero parece que últimamente llevamos a pasos agigantados lo de renovarse o morir. Los edificios de Santander van cambiando o "cayendo" de la noche a la mañana, en unos casos a nivel de renovación "necesaria" como el macroedificio del gobierno regional de Moneo, la antigua y parece ser "estorbona" y "odiada" lonja del pescado, ya no hablemos de lo poco de nuestro Santander histórico, como es el cabildo de arriba y que se cae por sí solo y ahora el Palacio del Mueble, que todavía ni se sabe por qué se ha caído. Ya no digo que sea un edificio para conservar, ni por su forma ni su carácter histórico o arquitectónico, pero es otro más para la colección. Vamos, que te vas unos días de la ciudad y cuando vuelves, ni la conoces, oye.