
Si hay un lugar emblemático en la ciudad, un ejemplo de las muchas bellezas de Santander y sin duda su paseo más impresionante, ese es el de Reina Victoria. A un lado su gran baluarte: La bahía. Ese lugar donde todas las luces emergen por doquier, un brillo especial, un azul del mar, una brillante arena, su brisa al fondo, su cielo… Al otro lado está su escarpada montaña de donde salen otras bellezas hechas por el hombre, que son sus deslumbrantes edificios: A la cabeza y coronando la cima, el Hotel Real, por debajo, sus mansiones, palacetes, chalets… Luego resulta chocante ver casi al final del paseo, casi llegando a la curva de la Magdalena como hay un edificio quizás centenario, totalmente en ruinas que rompe todo ese encanto y esa belleza. Realmente pienso que sus propietarios no deben amar Santander como yo, al menos, no para permitir que se conserve así. Casi mejor que lo derriben y si lo van a dejar así, hundiéndose en la miseria, que lo vendan… seguramente hay algún amante de la ciudad que lo compraría gustosamente y al menos no dejaría que estropease ese hermoso lugar.