
Santander vive siempre pendiente de los vientos, seguramente por eso de ser una villa marinera. Eso es algo que se nos ha contagiado a todos, y cualquier actividad callejera nos condiciona, entre otras cosas para ir a la playa o sacar el paraguas. Los santanderinos necesitamos saber que sopla el "Nordeste", el "Gallego" o "El Sur"... Este último sobretodo porque dicen que además de trastornar considerablemente las cabezas de todos, mucho peor que una luna llena, nos preocupa especialmente por su virulencia y su potencia con los riesgos que conlleva y algunos por experiencia propia recordando la catástrofe del incendio de 1941 donde ese violento viento sur arrasó el centro de la ciudad en unas horas, llevándose con él todo el casco viejo de nuestra ciudad. Por eso que cuando se va, todos nos quedamos mas tranquilos y casi que agradecemos tener que sacar la gabardina de nuevo... ¡Adios viento sur!