
Con el fin de descongestionar la zona de Vargas, Cuatro Caminos y San Fernando, el Ayuntamiento tiene previsto la construcción de un garaje subterraneo en la alameda de Oviedo, con las objecciones de muchos vecinos de la zona que no lo ven tan necesario ni tan efectivo. Está claro que Santander necesita plazas de aparcamiento, quizás más asequibles, pero al fin y al cabo el coche se está convirtiendo en un artículo de lujo y eso es algo por lo que nos toca pagar también. Lo que no está tan claro es que las plazas de aparcamiento se construyan en determinadas zonas donde su ubicación puede ser menos práctica y menos popular y quizás mas peligrosa. Ahora mismo hay plazas suficientes en el parking de Numancia y Plaza de México y aunque no vendría mal tener más plazas, la gran pregunta es... ¿Corre peligro la alameda? Esa larga fila de árboles centenarios que nos dan cobijo, sombra y que además de belleza a la entrada de la ciudad, representan uno de los pulmones naturales más activos en la zona centro. Además de esto habría que considerar los riesgos de la propia construcción como ocurrió en su momento en el parking de de La Esperanza, con derrumbes, filtraciones y grietas.
Si la elección es: aparcamiento si o no, debería ser con el condicionante de no talar esos árboles y que su ubicación resuelva el problema y no lo agrave...