
Santander va de mal en peor en cuanto al tráfico y ahora supongo más que nunca, seguramente gracias a que todo está patas arriba de una forma inaudita. Con total desconcierto los automovilistas tenemos que sufrir atascos monumentales, interminables colas, desesperos, retrasos, cabreos y demás. El número de obras y arreglos en la ciudad ha sido más caótico que nunca y da para pensar que hacíamos antes sin todas esas nuevas construcciones y reparaciones. El Sardinero, Correos y Paseo Pereda, Plaza Porticada, Calle Castilla, Cervantes, Alisal, 1º de mayo y un largo e interminable etcétera... Seguramente para primavera estará todo listo, pero mientras tanto nos toca sufrir cada mañana, cada tarde y cada noche los agobios de un caos circulatorio de lo más bestial y que colma la paciencia de cualquiera.