En las obras que se están haciendo en la Porticada y Plaza del Prícipe ha salido al descubierto un refugio de la guerra civil a pocos

centímetros de la carretera en un estado bastante bueno. ¿Cómo es posible que nadie supiera que estaba allí? Ni siquiera cuando se hizo la carretera ¿Quien se preguntó que pudiera hundirse?. El caso es que Santander debe estar lleno de sorpresas bajo su suelo, enterrados bajo el más absoluto silencio, por dejadez, por interés o desinterés o por cualquier otra causa. Resulta algo extraño que ningún arquitecto, ningún ingeniero y ninguna alma superviviente de la guerra haya dado noticia de su existencia y lo más curioso... ¿habrá más?. Al menos esperaremos a que esta vez no se derrumben o no se entierren otras partes de la historia de Santander, que han sobrevivido al tiempo, a la guerra e incluso a un incendio.