
Como suele pasar en estos casos, hasta que no pasa algo grave en un campo de fútbol no nos damos cuenta de la basura que rodea a este deporte, además de otros muchos intereses poco deportivos. Ya no es esa noticia que oímos de países donde la violencia futbolística está a la orden del día, ahora está aquí y cada vez más cerca, con más virulencia o mejor dicho nunca dejó de estar y se ha reproducido y alimentado gracias a dirigentes de clubes que fomentan la violencia y la regeneran. Es responsabilidad de todos tomar cartas en el asunto, pero especialmente a los dirigentes y responsables tanto deportivos como políticos para frenar algo que se nos puede ir de las manos. El botellazo al entrenador del Sevilla podría haber sido más trágico. ¿No es lo suficientemente serio para buscar soluciones verdaderas? Aquí como siempre, se buscará al culpable que pagará una multa y se le echará como abonado de su equipo y como mucho un par de partidos el campo del Betis cerrado. ¿Suficiente? No, para nada. A los que disfrutamos del deporte y las reglas limpias del juego, como parte primordial del espectáculo, tendremos que sacrificar algo más si queremos que esto no sea la punta del iceberg y saber perder de verdad. Habría que cerrar el campo por lo menos una temporada entera y seguramente otras muchas medidas más drásticas. Me daría pena ver el campo del Racing cerrado por un sinvergüenza o por diez, pero es algo por lo que tendríamos que pasar si jugamos limpio todos de verdad. Y poder decirles a nuestros hijos cuando nos pregunten. ¿Por qué papa? Pues porque el fúbol es un deporte y un trabajo en equipo. Entre todos podemos salvarle. ¡¡ No a la violencia en el fútbol !!