
No sé si es impresión mía, pero el caso es que veo más gente que nunca en Santander en estos días de puente de Semana Santa... bueno, puede que sean apreciaciones mías, o simplemente que los atascos circulatorios diversos me hacen verlo con otros ojos. Pero el caso es ese, que aun a sabiendas que la ciudad está a tope estos días, con los hoteles llenos y las calles a rebosar, me pregunto...¿A donde van todos? ¿Ha pasado algo? ¿Pero, donde se meten?... Colas para alcanzar la ciudad, con filas kilométricas que llegan hasta El Astillero, cuando consigues aproximarte, te tiras otra media hora esperando a que se descongestione una calle, la otra, un paso de Semana Santa, un golpe "rotondil", no te digo nada buscando aparcamiento, la cosa puede llegar a ser desesperante. Aun cuando logres salir de la ciudad (toda una proeza heroica), para meterse en otro monumental caos circulatorio decides, así, como quién no quiere la cosa, reponer la nevera para terminar el fin de semana y te vas a un centro comercial que rodean la city de estos que parecen enormes, pues nada, parece que todo el mundo ha pensado lo mismo que tú y al final otra cola para entrar, otra por el estilo en la fila de cajas (parece que lo regalan, oye...) y otra tanta santa paciencia para poder abandonar el lugar... Yo no digo que no vengan los turistas, al contrario, me encanta presumir de ciudad bonita y que vengan a visitarla, pero llega un momento en el que piensas si esto resulta realmente divertido y medianamente soportable. Espero, que al menos, con todo el lío, alguno acabe disfrutando con tanto apretujamiento.