
Yo no sé si es impresión mía, quizás que la memoria me falla, puede que la acumulación de turistas en un tiempo más bien regular o simplemente que todo va a más, pero esta vez las rebajas me han parecido más locura que nunca. Mogollón de gente por todos lados, buscando y rebuscando como posesos entre las estanterías revueltas. Parece que en estos días vale todo, es de alguna manera como si sacáramos ese animal que todos llevamos dentro y dispuestos a todo para que nadie nos levante esa prenda que posiblemente en muchos casos no nos sirva para nada o no sea de nuestro total agrado, pero que está tan bartatuca. No voy a decir que es llegar a las manos pero casi. En algunas ocasiones, algún empujon y malas maneras se han visto, por no hablar de gente que revuelve las estanterías como si estuviera buscando pepitas de oro, sin importar nada ni nadie más. Lo peor, que aun no había visto nunca, es que los probadores, había montones de prendas apiladas en una montaña de algunos poco cívicos, que sin pensar en los demás no encontraron lo que buscaban y ni se molestaron en dejarlo donde estaba. Hay que ver como somos... al final yo no sé si sacamos algo positivo de todo esto, al menos la caza de algún chollo ó esa victoria interior que nos debe hacer tan felices. El caso es que cuando acaba todo, parece que vuelve la calma y la sensatez, volviendo a ser los finos de antes, pero hoy, hay que salir a morder, aunque solo sea por ganar la batalla de la prenda perdida a precio tirado.